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¿Qué es el “nushuz”?

Reflexión

La palabra “nushuz” aparece en el honrado Alcorán en dos ocasiones, a saber:

“4.34 Los varones (ellos) son responsables del cuidado de las mujeres (ellas) en virtud de aquello en lo que Dios ha dotado a los unos con respecto a los otros y ello gastando sus bienes. Y las mujeres virtuosas (ellas) son las verdaderamente devotas que guardan para lo oculto lo que Dios guardó. Pero a aquellas cuyo alzamiento (“nushuz”) temáis (vosotros, los creyentes), advertidlas, dejadlas en sus lugares  y resolved y, si entonces os hacen caso, no les busquéis pleito. ¡Ciertamente, Dios es en verdad excelso, grande!”

“4.128. Y si una mujer teme el alzamiento (“nushuz“) de su marido o ser abandonada por él, no incurrirán en falta si ambos se avienen a reconciliarse pacíficamente: pues lo mejor es la reconciliación y el ánimo es siempre propenso al egoísmo. Pero si hacéis el bien y sois conscientes de Él– ciertamente, Dios está bien informado de todo lo que hacéis.”

La jurisprudencia clásica ha considerado esta palabra (“nushuz”) como algo específico de las relaciones matrimoniales, agarrándose a una interpretación del texto de la 4.34 que no es acorde con lo que dice el texto en sí, que habla de mujeres y no de esposas, y poniéndolo en relación con la otra aleya en que aparece la palabra, la 4.128, que sí habla de matrimonio. Además, en la jurisprudencia clásica, a tenor de la mentalidad de la época, se determinó que el “nushuz” en el caso de que lo hiciera la mujer, como suponen que se representa en la 4.34, era rebeldía frente al marido y en el caso de “nushuz” por el marido, consistía en brutalidad para con la mujer. Pero el honrado Alcorán, aparte de no hablar de nushuz dentro del matrimonio en la 4.34, no da a entender de modo alguno que el “nushuz” encierre actos diferentes si se trata de la mujer y si se trata del varón. Eso es lo que elaboraron los jurisconsultos, varones, claro, es de supponer, y no lo que dice el honrado Alcorán.

¿Qué es, pues, lo que dice el honrado Alcorán? En la primera mención, aleya 4.34, el honrado Alcorán no está legislando nada, está indicando a la comunidad de creyentes como llevar los asuntos sociales, cómo actuar, en diferentes circunstancias. Como ya se explica en La 4.34- Encendamos la luz una vez más, se habla de la posibilidad o del temor de que las mujeres estén cometiendo o vayan a cometer “nushuz”.

Fuera de los significados acuñados por la jurisprudencia y ateniéndonos a lo que trata el honrado Alcorán que es del ámbito social, no de lo judicial, y dado que la palabra “nushuz” no ha aparecido todavía en el texto hasta esa aleya 4.34, sería en ella o en las precedentes donde habría que buscar qué es lo que se nos dice ahí. “Nushuz” es un sustantivo de la raíz n-sh-Z que corresponde al verbo nashaZa del que nos dice el diccionario que significa: ser o estar elevado, estar colocado muy alto, alzarse, sobresalir sobre el entorno. La pregunta sería ¿cómo puede alzarse alguien, colocarse muy elevado, sobresalir sobre el entorno en el contexto de la aleya y en el contexto de las mujeres? Creo que no es aventurarse demasiado entender que alzarse, sobresalir sobre el entorno consiste en hacer algo destacado, que dé la campanada, salirse de lo habitual o también alzarse sobre la norma y hacer lo que no se debe. Y ¿qué se debe precisamente en esa aleya en que aparece la palabra? ¿Qué encomienda Dios a las mujeres en esa aleya en particular? Pues, sin duda, esto:

“…Y las mujeres virtuosas (ellas) son las verdaderamente devotas que guardan para lo oculto lo que Dios guardó y, en cuanto a aquellas cuyo alzamiento (“nushuz”) temáis (vosotros, los creyentes), adevertidlas, dejadlas en sus moradas y resolved y, si entonces os hacen caso, no les busquéis pleito. ¡Ciertamente, Dios es en verdad excelso, grande!”

Vemos que después de señalar lo que hacen las mujeres virtuosas, las devotas, habla del “nushuz”, el alzamiento. Frente a ¿quién se alzan? ¿Contra el marido? No. No hay marido por ninguna parte. En cambio sí hay Dios. Dios que las ha hecho a ellas depositarias de lo que Él guardó. Entonces, lógicamente, las mujeres siendo por su condición, seres con derecho a la asistencia de la sociedad con la contribución específica de los varones, es a esa sociedad a la que se encomienda que averigüe que puede pasarles a esas mujeres y, como remate, “iDribuhunna”, tratar de arreglar su situación. Si nos fijamos en la aleya 4.15, donde dice que a las mujeres que practican “la fahisha” (indecencia) se las recoja en las casas, esto nos puede dar una idea de cuál es la acción social que se encomienda a la comunidad de creyentes en este contexto: Ver qué les pasa a las mujeres, qué las puede haber llevado o qué podría llevarlas al “nushuz”, velar por resolver esa situación recogiéndolas y atendiéndolas de forma que no se vean necesitadas de ese “nushuz”.

Y este “nushuz” no es delito, no está tipificado como algo punible ni hay castigo previsto, porque no es un delito conforme a la ley humana, sino que es una conducta individual contraria a la que Dios encomienda a cada sexo ni del texto se deduce que ninguna mujer haya hecho nada ni haya cometido “nushuz”, puesto que de lo que se habla es sólo de temor o, como mucho, de sospecha.

En cuanto a los hechos que pudieran producirse, por ejemplo, no se puede proceder contra el aborto si la sociedad misma no sienta condiciones y medios para que las mujeres no se vean impelidas a abortar. Y, si lo hacen, aún viéndose bien atendidas y cuidadas y sin verse necesitadas de ello, entonces sí podría tratarse de un “nushuz” frente a Dios pero, conforme al honrado Alcorán seguiría sin existir acto punible por la ley humana y el asunto quedaría entre Dios y su criatura.

El otro “nushuz”, el que aparece en la aleya 4.128, ya sí es matrimonial y también en este caso se habla de temor y no de hecho probado. Y este “nushuz”, igual, no es un delito contra los hombres, sino un alzamiento frente a Dios, a sus mandamientos, al cargo con el que Dios honra a los varones haciéndoles cuidadores, sustentadores y atendedores de las mujeres y la obligación de fidelidad conyugal. El caso más individual es el del varón en el matrimonio pero a escala social incumbe a todos.

Esto es importante y nos da otra luz sobre la intención y previsión social que encierra el honrado Alcorán. En el caso de esta aleya, como en el de la 4.34, nos dicen que no esperemos a que se declare una enfermedad, un mal. Prevenir es mejor que curar. Si teméis tal, haced cual. Se dice a los casados que resuelvan sus diferencias. ¿Cómo han de hacerlo? Si se leen también las aleyas siguientes, se verá que se sigue apelando a que obren con conciencia social, con interés humano y consideración a sus semejantes.

El “nushuz”, pues, según se nos aparece en los contextos, es alzarse contra la encomienda divina impartida en virtud del sexo. No son bromas. Son encomiendas divinas. Ambos sexos con ellas reciben honra y satisfacción íntima, alcanzan su potencial como personas llamadas a regresar a Dios por la “SiraT al mustaquim”, el camino de la ascensión.

Alcémonos contra la injusticia, la crueldad, la pobredumbre, la falta de conmiseración pero no nos alcemos contra el Honrado Alcorán, que nos honra a nosotros encomendándonos tareas elevadas. No necesitamos alzarnos. Dios nos alza cuando nos encomienda lo que Él guardó en nosotras, cuando les encomienda a ellos que nos cuiden y atiendan y sean fieles. No nos alcemos, no sabemos hacerlo, Dios nos alza y Él sí sabe. ¡Alabado sea!

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