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¿Quiénes son las muħşanaat? – III

Examen de la raíz ħ-ş-n

Para hacer este examen seguiré un procedimiento que pudiera parecer arbitrario pero que tiene fundamento. Examinaremos en primer lugar las palabras de esta raíz que figuran en el honrado Alcorán sin relación particular con las mujeres. Más adelante pasaremos examinar las que aparecen en el honrado Alcorán relacionadas particularmente con las mujeres.

Empecemos, pues, por el verbo básico, es decir, de la forma I: ħaşana. El diccionario de Corriente nos dice: ser fuerte, ser inexpugnable, estar fortificado. Otros diccionarios vienen a decir lo mismo.

Como hemos visto, el verbo al que pertenece muħşana, el participio pasivo femenino, y muħşin, el participio activo masculino, no son de la forma I sino de la forma IV, aħşana, que es causativa o declarativa (atentos a este aspecto de declarativa) con respecto a la forma I, es decir, el verbo de la forma IV significaría, como causativa, hacer fuerte, fortificar, hacer inexpugnable, encastillar; como declarativa, en este caso, declarar fuerte, declarar inexpugnable, declarar encastillado.

Veámoslo como mejor se ve que es tal como aparece en las aleyas del honrado Alcorán:

12.48

ثُمَّ يَأْتِي مِن بَعْدِ ذَٰلِكَ سَبْعٌ شِدَادٌ يَأْكُلْنَ مَا قَدَّمْتُمْ لَهُنَّ إِلَّا قَلِيلًا مِّمَّا تُحْصِنُونَ

«Después de eso, vendrán siete años duros en los que comeréis lo que habíais guardado previamente para ellos, excepto un poco que preservaréis

21.80

وَعَلَّمْنَاهُ صَنْعَةَ لَبُوسٍ لَّكُمْ لِتُحْصِنَكُم مِّن بَأْسِكُمْ ۖ فَهَلْ أَنتُمْ شَاكِرُونَ

“Y le enseñamos a fabricar cotas de malla para vosotros, para que os protegieran de la violencia. ¿Seréis agradecidos?”

Hasta aquí los verbo de la forma IV.

 

Veamos otras palabras y verbos de la misma raíz pero de otras formas:

Tenemos este sustantivo ħuşun:

50.2

هُوَ الَّذِي أَخْرَجَ الَّذِينَ كَفَرُوا مِنْ أَهْلِ الْكِتَابِ مِن دِيَارِهِمْ لِأَوَّلِ الْحَشْرِ ۚ مَا ظَنَنتُمْ أَن يَخْرُجُوا ۖ وَظَنُّوا أَنَّهُم مَّانِعَتُهُمْ حُصُونُهُم مِّنَ اللَّـهِ فَأَتَاهُمُ اللَّـهُ مِنْ حَيْثُ لَمْ يَحْتَسِبُوا ۖ وَقَذَفَ فِي قُلُوبِهِمُ الرُّعْبَ ۚ يُخْرِبُونَ بُيُوتَهُم بِأَيْدِيهِمْ وَأَيْدِي الْمُؤْمِنِينَ فَاعْتَبِرُوا يَا أُولِي الْأَبْصَارِ

“Él es Quien hizo salir de sus casas, en el primer destierro, a quienes de la Gente de la Escritura no eran creyentes. No creíais que ellos fueran a salir, y ellos pensaban que sus fortalezas les protegerían de Dios. Pero Dios vino a ellos por donde menos lo esperaban y puso el terror en sus corazones. Destruyeron sus casas con sus propias manos y con las manos de los creyentes. Así pues, ¡Oh, gente que reflexiona! ¡Aprended la lección!”

Tenemos también un participio pasivo, muhassana, del verbo de la forma II, hassana, que es un intensivo de la forma I:

59.14

لَا يُقَاتِلُونَكُمْ جَمِيعًا إِلَّا فِي قُرًى مُّحَصَّنَةٍ أَوْ مِن وَرَاءِ جُدُرٍ ۚ بَأْسُهُم بَيْنَهُمْ شَدِيدٌ ۚ تَحْسَبُهُمْ جَمِيعًا وَقُلُوبُهُمْ شَتَّىٰ ۚ ذَٰلِكَ بِأَنَّهُمْ قَوْمٌ لَّا يَعْقِلُونَ

“No combatirán todos juntos contra vosotros excepto desde ciudades fortificadas o detrás de muros. Son muy valientes entre ellos. Tú calculas que están unidos, pero sus corazones están desunidos. Eso es porque son gente que no razona.”

Como vemos, no son numerosas las veces que aparece esta raíz sin relación con las mujeres pero, aun no siendo muchas, sí son las cuatro coincidentes en dar un significado que no tiene nada de abstracto ni figurativo sino que habla de algo muy concreto y tangible. Nada subjetivo, nada que interpretar, nada que escrutar a ver si entendemos realmente bien o no. Es decir, nos hallamos ante una raíz que da elementos totalmente concretos y discernibles sin más explicación.

¿Era acaso de esperar que su derivación al referirse a cuestiones jurídicas diera por resultado conceptos jurídicos difícilmente adivinables, indiscernibles, inexplicables, abstrusos o faltos de precisión y coherencia o bien era de esperar que delimitaran cuestiones jurídicas con concreción y claridad? Tenemos el antecedente de que las prohibiciones que figuran en las aleyas 4.22 y 4.23 no encierran ningún misterio, son claras y se refieren a condiciones jurídicas concretas que no exigen ni se prestan a ninguna especulación en cuanto a qué y a quienes se refieren.  Parece de cajón que todo lo demás que se diga sobre el mismo asunto ha de ser igualmente concreto y discernible. Y creemos que así es en cuanto se dé a la palabra muħşana y las de la misma familia el significado que les corresponde.

Las palabras de la raíz h-s-n que han aparecido en relación con las mujeres en lo que llevamos visto son: muħşanaatmuħşinin y uħşinna, y hay otras cinco más. En dos de ellas se repite la palabra muħşanaat:

24.4:

 “Y aquellos que acusan a mujeres castas (muħşanaat), sin poder presentar cuatro testigos dadles ochenta azotes; y en adelante no aceptéis jamás su testimonio –¡pues esos, precisamente, son los verdaderamente depravados!—”

24.23:

 “Ciertamente, quienes acusan a mujeres castas (muħşanaat) que han podido mostrarse descuidadas pero que se han mantenido fieles a su fe, serán malditos en esta vida y en la Otra y les aguarda un doloroso castigo.”

Vemos que en estas dos aleyas ya la cosa se ha decantado por la castidad, mujeres castas. Creo entender la lógica del traductor: todas las mujeres son castas mientras no se demuestre lo contrario. ¿Pero es eso lo que de verdad se quiere decir en estas dos aleyas? ¿Podrían todas estas aleyas de la azora de la luz emplearse también cambiando el acusado y diciendo “quienes acusen a varones castos…”? Cabe desde luego entender que son las mujeres las que se ven expuestas casi siempre a este tipo de persecución, precisamente porque se las liga a la castidad más que a los varones, a quienes de costumbre no se los liga a ella para nada, y en ese sentido es de apreciar pero, por otra parte ¿no se refuerza con ello esa relación especial nada coránica e impuesta gratuitamente entre la honestidad y las mujeres? Desde luego, ambas cosas son posibles y bienvenidas pero, quién sabe, al final tal vez no haga falta que sea ninguna de las dos, como creo que podremos demostrar más adelante.

La siguiente palabra corresponde también al verbo aħşana y se conjuga en la tercera persona del perfecto en femenino singular. Como se puede apreciar, estas dos aleyas hablan de Maryam la hija de Imrán, a la que se atribuye en la historia religiosa el haber tenido un hijo siendo virgen.

Al-Anbia´91 At-Tahrim 12

Al-Anbia´91 At-Tahrim 12

21.91

 “Y la que aħşanat faryaha, y luego insuflamos en ella de Nuestro espíritu e hicimos de ella, y de su hijo un símbolo para toda la humanidad.”

66.12

“Y Maryam, hija de Imrán, que ahsanat faryaha y luego insuflamos de Nuestro espíritu en él, y que confirmó la verdad de las palabras de su Sustentador –y Sus revelaciones –y fue de las realmente devotas.”

Y, por fin, la última palabra de la raíz ħ-ş-n la tenemos en la aleya 24.33:

An-Nur 33

An-Nur 33

“Y quienes no cuenten con recursos para contraer matrimonio que mantengan el celibato hasta que Dios los enriquezca con Su favor. Y a quienes deseen escritura de entre aquellos que poseen vuestras diestras, hacédsela si sabéis que en ellos hay bien. Y dadles de los bienes de Dios que Él os ha otorgado. Y no obliguéis por codicia a vuestras jovencitas si lo que ellas quieren es (taħaşşunan). Pero quien las obligue, después de que se las haya obligado, Dios es perdonador piadoso de piedad.”

Sobre las dos aleyas 24.3 y 24.23 no queda, de momento, más que dilucidar en general el significado de la palabra muħşanaat.

En cuanto a las dos aleyas referentes a nuestra señora Maryam sistemáticamente se las ha traducido como “que guardó su castidad”  o como “que conservó su virginidad”. De momento puede resultar útil aclarar que en todo el  honrado Alcorán jamás se habla de virginidad ni para bien ni para mal. Si la virginidad es un valor, se trata de uno al que el honrado Alcorán no ha considerado necesario dedicarle ni media palabra. Pero veamos en cuanto a la castidad. ¿Cómo se expresa eso en el honrado Alcorán? Se expresa así:

23.5

وَالَّذِينَ هُمْ لِفُرُوجِهِمْ حَافِظُونَ

“Ciertamente, los creyentes han triunfado y se han salvado. (1) Aquellos que en su oración están atentos y sumisos. (2) Aquellos que se apartan de lo superficial. (3) Aquellos que dan de sus bienes. (4) Aquellos que guardan sus partes privadas (5) excepto de sus cónyuges…” (Se cita parte de la aleya en castellano para ver el contexto).

24.30-31

قُل لِّلْمُؤْمِنِينَ يَغُضُّوا مِنْ أَبْصَارِهِمْ وَيَحْفَظُوا فُرُوجَهُمْ ۚ ذَٰلِكَ أَزْكَىٰ لَهُمْ ۗ إِنَّ اللَّـهَ خَبِيرٌ بِمَا يَصْنَعُونَ

“Di a los creyentes que recaten sus miradas y que protejan sus partes privadas. Eso es más puro. En verdad, Dios está bien informado de lo que hacen.”

 وَقُل لِّلْمُؤْمِنَاتِ يَغْضُضْنَ مِنْ أَبْصَارِهِنَّ وَيَحْفَظْنَ فُرُوجَهُنَّ

 “Y di a las creyentes que recaten sus miradas y protejan sus partes privadas…”

33.35:

إِنَّ الْمُسْلِمِينَ وَالْمُسْلِمَاتِ وَالْمُؤْمِنِينَ وَالْمُؤْمِنَاتِ وَالْقَانِتِينَ وَالْقَانِتَاتِ وَالصَّادِقِينَ وَالصَّادِقَاتِ وَالصَّابِرِينَ وَالصَّابِرَاتِ وَالْخَاشِعِينَ وَالْخَاشِعَاتِ وَالْمُتَصَدِّقِينَ وَالْمُتَصَدِّقَاتِ وَالصَّائِمِينَ وَالصَّائِمَاتِوَالْحَافِظِينَ فُرُوجَهُمْ وَالْحَافِظَاتِ وَالذَّاكِرِينَ اللَّـهَ كَثِيرًا وَالذَّاكِرَاتِ أَعَدَّ اللَّـهُ لَهُم مَّغْفِرَةً وَأَجْرًا عَظِيمًا

“En verdad, para los musulmanes y las musulmanas, los creyentes y las creyentes, los obedientes y a las obedientes a las órdenes de Dios, los sinceros y las sinceras, los pacientes y las pacientes, los humildes y a las humildes ante Dios, los caritativos y las caritativas, los que ayunan y las que ayunan, los que protegen sus partes privadas y las que protegen sus partes privadas y los que recuerdan y las que recuerdan mucho a Dios, Dios ha preparado un perdón y una recompensa enormes.”

70.29:

وَالَّذِينَ هُمْ لِفُرُوجِهِمْ حَافِظُونَ

“Aquellos que son constantes en el azalá , (23) de sus bienes dan su derecho establecido (24) al mendigo y al desfavorecido, (25) confirman el Día de la Recompensa (26) y temen el castigo de su Señor. (27) ¡En verdad, del castigo de su Señor nadie está a salvo! (28) Y guardan sus partes privadas (29) excepto con sus cónyuges …” (se cita parte de la aleya en castellano para ver el contexto).

Estas son las aleyas en las que se habla específicamente de la castidad. En todas ellas aparecen dos elementos claros y fijos: el verbo  حْفَظُ (ħafadha), ya sea conjugado o como participio activo, y el término  فَرْجَ (far­y), plural فُرُوج (furuy). Esta palabra tiene el significado más general de raja, hendidura, grieta. En este caso tan concreto y que se aplica por igual a mujeres y a varones, podríamos decir entrepierna. En cuanto al verbo, tiene el significado de guardar, proteger, preservar… Como vemos los términos no son nada misteriosos  y vemos también que cada vez que se menciona la castidad se hace igualmente para ambos sexos y se respetan las relaciones con el cónyuge. ¿De dónde ha podido salir la exigencia de más castidad para las mujeres? Del honrado Alcorán seguro que no.

Aclarado este extremo, examinemos esas dos aleyas que hablan de nuestra señora Maryam y en las que aparece el verbo aħşana, que como ya dijimos, es de la forma IV que modifica el significado de la forma básica, ħaşana, para darle sentido causativo o declarativo.

El texto de ambas aleyas dice que Maryam aħşanat faryaha, es decir aħşanat sus partes privadas. No vale aquí decir que las guardó o las preservó o que preservó su castidad, porque para eso el verbo empleado en todas las ocasiones y que se caracteriza perfecta y claramente es ħafadha. Entonces ¿qué es lo que hizo Maryam con sus partes privadas? Que las guardó, es decir, que fue casta no ofrece dudas, esa es una característica de los creyentes y de los puros y Maryam fue plenamente purificada desde el principio para su misión. Entonces, aparte de guardarlas ¿qué hizo Maryam con sus partes privadas?

Recopilemos de nuevo los usos de esa forma IV del verbo, aħşana:

Aparece como muħşanaat, participio pasivo femenino plural

Uħşinna tiempo perfecto femenino plural voz pasiva

Muħşinin participio activo masculino plural

Aħşanat tiempo perfecto femenino singular voz activa.

Vemos que en el género femenino salvo en el caso de Maryam aparecen voces pasivas, muħşanaatUħşinna. Las dos veces que aparece el verbo en masculino es voz activa.

Fijémonos una vez más en el significado de la raíz ħ-ş-n, ser fuerte, ser inexpugnable, estar fortificado. En forma IV, pues, significa bien hacer fuerte, inexpugnable, fortificar, si damos a esta forma su valor causativo y, si le damos el valor declarativo, entonces tenemos declarar fuerte, declarar inexpugnable, declarar fortificado.  Si le damos ambos valores juntos sería hacer fuerte y declarar como tal, fortificar y declarar fortificado, hacer inexpugnable y declarar como tal. Traslademos eso a las palabras que nos ocupan:

Muħşanaat (voz pasiva) se las ha hecho inexpugnables (o fuertes o fortificadas o se las ha encastillado y se las ha declarado como tales.

Uħşinna (voz pasiva) se las hizo fuertes, inexpugnables, fortificadas y se las declaró como tales.

Muħşinin (voz activa) los que hacen fuertes, inexpugnables, fortificadas (en las oraciones en que aparce) y declaran como tales.

Aħşanat (voz activa) hizo fuerte, inexpugnable, fortificado o declaró como tal.

El argumento adoptado para convertir este verbo y raíz en un valor de honestidad en relación con las mujeres es que esa fortaleza, inexpugnabilidad, como ya vimos en una nota explicativa de Asad, se refiere a guardar la castidad, pero ya hemos visto que eso no es así, que de quienes guardan la castidad se dice con el verbo ħafadha y el sustantivo fary, plural furuy. No se dice en ningún momento en el caso de las muħşanaat ni de las que uħşinna, que también son muħşanaat en la aleya en que aparecen, que lo que se fortifica o se hace o declara inexpugnable sean sus partes privadas sino que es a ellas mismas, a sus personas como tales a quienes se hace o declara fuertes, fortificadas o inexpugnables. Y ¿eso entonces qué significa? Sea lo que sea lo que signifique lo que está claro es que debe ser una categoría jurídica claramente definida como lo eran todos los grados de parentesco que no eran admisibles para el matrimonio; una categoría perfectamente discernible en el contexto jurídico que es el tenemos en todas las aleyas en las que aparece la palabra muħşanaat. No puede ser algo que oscile vaporosamente entre ideas abstractas de virtud ni cuestiones subjetivas sino que ha de tratarse por fuerza de circunstancias objetivas y definitorias a efectos jurídicos.

Tomemos, por ejemplo, la aleya 24.4:

وَالَّذِينَ يَرْمُونَ الْمُحْصَنَاتِ ثُمَّ لَمْ يَأْتُوا بِأَرْبَعَةِ شُهَدَاءَ فَاجْلِدُوهُمْ ثَمَانِينَ جَلْدَةً وَلَا تَقْبَلُوا لَهُمْ شَهَادَةً أَبَدًا ۚ وَأُولَـٰئِكَ هُمُ الْفَاسِقُونَ

“Y aquellos que acusan a las muħşanaat, sin poder presentar cuatro testigos dadles ochenta azotes; y en adelante no aceptéis jamás su testimonio –¡pues esos, precisamente, son los verdaderamente depravados!—”

Para saber si se ha acusado a una muħşana, primero debemos saber con toda certeza y claridad, objetivamente, qué es una muħşana. Mujer casta no es término jurídico. La castidad en el honrado Alcorán figura como cualidad moral y ya tiene su término acuñado pero jurídicamente no existe, ni podría ser que se les exigiese a las mujeres ser castas sin tener pareja exigencia con los varones cuando consta muy fehacientemente que los pecados de la carne las perjudican más a ellas que a ellos.

Lo que sí sabemos en derecho, tanto en el manejado en el honrado Alcorán como en el que se maneja hoy en día, es que hay personas a las que se les puede exigir responsabilidad penal o civil y hay otras a las que no. Sabemos, por ejemplo, que los menores no incurren en responsabilidad penal y muy limitadamente en civil. Son sus tutores quienes deben responder por ellos. Si en esta aleya se nos hubiera dicho “aquellos que acusen a mujeres sin poder presentar cuatro testigos”, a efectos jurídicos no cambiaría nada el poner casta o no casta puesto que eso no se sabe y de hecho es lo que se trata de probar y dejar establecido con la acusación de zina, porque la castidad no es un concepto jurídico, el de zina, zani o zaniya sí lo es. Pero, para seguir adelante con la acusación, parece que la acusada ha de ser una muhsana, es decir, una mujer a la que se reconozca la responsabilidad penal. Inútil sería acusar a una persona sin tal responsabilidad porque no se la podría tocar y a quien se tendría que perseguir en justicia sería a su tutor en tanto que tal.

Ya vimos en la aleya 4.25 que la responsabilidad penal de las muħşanaat que al momento de casarse estaban tuteladas o eran jovencitas, después de uħşinna (ser declaradas responsables), si cometían delitos carnales recibirían la mitad del castigo que lasmuħşanaat plenas. ¿Cabría entonces entender que muħşana es, en términos jurídicos, aquella mujer a la que se le reconoce la facultad de consentimiento sexual y para el matrimonio? Sabemos que hoy día existe en derecho una edad de consentimiento sexual por debajo de la cual se incurre en delito si se mantienen relaciones sexuales con esa persona menor. En el caso de las muħşanaat se podrá entender que una mujer declarada como tal que consintiera podría ser acusada pero, si no está declarada como tal muħşana, no hay modo de acusarla. Y si esa mujer facultada para consentir es de esas categorías de muħşanaat que tiene facultad de consentimiento pero limitada, en ese caso solo incurriría en la mitad del castigo. Todo eso, naturalmente, caso de llegar a probarse el hecho, cosa harto inverosímil dadas las exigencias que se imponen en la azora 24, de La Luz, para tal eventualidad. Pero si el probar esa clase de delitos no es verosímil, en cambio, sí sirven esas disposiciones, junto con las otras citadas, un propósito muy claro de dejar bien sentada la obligatoriedad e intangibilidad de la facultad de consentimiento de las mujeres.

Es curioso cómo a lo largo de la historia y en muy diversos sitios se ha echado encima de la mujer el mayor oprobio y castigo por los yerros sexuales mientras que los varones se han ido de rositas, ya sea con visitas a los burdeles, con amoríos fuera del matrimonio, con queridas más o menos oficiales y con poligamias más o menos ostentosas o más o menos legales. Nada de desaprobación y el mirar para otro lado han sido lo habitual ante el libertinaje masculino. En el honrado Alcorán, no obstante, no hay nada de ese ensañamiento feroz con las mujeres que hace que su condición sexual represente para ellas muchas veces  una condena de por vida.

Según lo expuesto, pues, vemos que el honrado Alcorán, a efectos penales de la moral social sexual y a efectos civiles, reconoce tres categorías de mujeres: las que no son muħşanaat, las que son muħşanaat y las que son muħşanaat con restricciones.

Entonces, a efectos jurídicos y siguiendo la pista que nos da la raíz ħ-ş-n y las construcciones que se han hecho de ella, podríamos hablar de la capacidad jurídica de las mujeres y la consiguiente responsabilidad penal y civil y decir que las muħşanaat son aquellas mujeres a las que se declara inexpugnables, es decir, inmunes al avasallamiento o la imposición en términos jurídicos, facultadas para consentir o no consentir sexual o matrimonialmente o, dicho de otra forma, personas a las que se reconoce la capacidad y facultad para consentir o denegar. Está claro que a quien no tiene capacidad de consentir ni obrar no se le puede imputar ningún delito ni puede contratar.

Llegados a este punto sería interesante introducir el significado de muħşanaat al que acabamos de llegar y ver cómo quedan formuladas esas aleyas en las que se viene traduciendo diversamente el término muħşana y si el resultado mejora, empeora o deja el texto igual. Veamos:

(Sigue en¿Quiene son las muhsanat? – IV)

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